Fabricar moldes de calidad es la base para poder reproducir piezas decorativas de forma precisa, constante y controlada. No se trata solo de copiar una forma, sino de trasladar un trabajo artesanal a un sistema que permita repetirlo, ya sea para una rehabilitación puntual o para una producción a mayor escala.
En Escayolas.es llevamos años trabajando con un método propio que combina artesanía tradicional y procesos semi industriales, adaptándonos tanto a interiores en escayola como a exteriores en cemento u otros materiales. A continuación explicamos cómo es ese proceso, desde el original hasta la pieza final.
El punto de partida: la creación del original
Todo comienza con el original, la pieza madre a partir de la cual se fabricará el molde.
Durante muchos años, estos originales se realizaban íntegramente a mano, modelando directamente en escayola o mediante técnicas tradicionales heredadas del oficio. A día de hoy, ese conocimiento sigue siendo clave, ya que nos permite:
- Interpretar molduras antiguas o dañadas
- Ajustar proporciones y detalles a escala real
- Corregir imperfecciones antes de pasar a molde
En proyectos de rehabilitación, el original suele partir de una pieza existente, que se estudia, se limpia y, si es necesario, se reconstruye parcialmente para devolverle su geometría original.
Un ejemplo claro fue el proyecto de Zapadores, donde reproducimos molduras instaladas más de 100 años antes en un edificio declarado Bien de Interés Cultural. Allí no existían planos ni referencias modernas: el trabajo comenzó analizando las piezas originales para devolverles su forma exacta.

Del original al molde: el vertido de caucho
Una vez definido y validado el original, pasamos a la fase clave: la fabricación del molde.

Por qué utilizamos caucho en nuestros moldes
El caucho es el material que nos permite captar todo el detalle del original, incluso en molduras con relieves complejos o geometrías delicadas. El proceso consiste en:
- Preparar el original para evitar adherencias
- Verter el caucho de forma controlada
- Respetar tiempos de curado para garantizar elasticidad y resistencia
El resultado es un molde flexible pero duradero, capaz de soportar múltiples usos sin perder definición.
Este tipo de molde es esencial cuando se busca:
- Repetibilidad
- Precisión dimensional
- Acabados limpios sin pérdida de detalle
Del molde a la producción semi industrial
Con el molde terminado, entramos en una fase que define muy bien nuestra forma de trabajar: producción semi industrial.
No es una producción en cadena sin control, pero tampoco una pieza única hecha una sola vez. Es un sistema que nos permite repetir con calidad, adaptándonos al volumen que exige cada proyecto.
Producción en escayola para interiores
En interiores, la escayola sigue siendo un material imbatible por:
- Su definición
- Su ligereza
- Su facilidad de integración en obra
A partir del molde, vertemos la escayola en condiciones controladas, asegurando:
- Espesores homogéneos
- Buen fraguado
- Piezas estables y bien terminadas
Este sistema es ideal para molduras decorativas, cornisas, baquetones, relieves o piezas especiales para rehabilitación.
Producción en cemento y otros materiales para exteriores
Cuando el destino es exterior, el proceso se adapta. El molde es el mismo, pero los materiales cambian.
En estos casos trabajamos con:
- Cementos especiales
- Morteros técnicos
- Mezclas formuladas según uso y exposición
El objetivo es obtener piezas resistentes a la intemperie, manteniendo la estética del original. Este método nos permite fabricar elementos decorativos exteriores con la misma fidelidad que en interior, pero con prestaciones técnicas superiores.
Control artesanal en cada fase
Aunque el proceso esté sistematizado, cada pieza pasa por manos expertas. No se trata de sacar piezas sin mirar, sino de revisar, ajustar y controlar cada colada.
Este equilibrio entre técnica y oficio es lo que nos permite garantizar:
- Regularidad entre piezas
- Acabados coherentes
- Adaptación a las necesidades reales de obra
Es un sistema pensado para profesionales, arquitectos y proyectos donde el detalle importa.
Qué nos permite este sistema de fabricación
Trabajar de esta forma nos da una flexibilidad que no ofrecen los procesos puramente industriales:
- Reproducir piezas antiguas sin perder identidad
- Crear molduras exclusivas para proyectos concretos
- Escalar la producción cuando el proyecto lo requiere
Un ejemplo claro fue el Centro Comercial Plaza Mar 2 en Alicante, donde se nos solicitó una serie de molduras exclusivas, diseñadas expresamente para el proyecto y fabricadas a gran escala. Sin un sistema de moldes bien definido, ese equilibrio entre diseño exclusivo y volumen habría sido imposible.

Aplicaciones reales: de la restauración a la gran obra
Este método de trabajo se aplica en contextos muy distintos:
- Rehabilitación de edificios históricos
- Decoración interior en obra nueva
- Fachadas y elementos exteriores
- Proyectos comerciales de gran formato
En todos los casos, el molde es el nexo entre el diseño original y la pieza final instalada.
Tradición, técnica y reproducibilidad
Fabricar moldes no es solo una cuestión técnica. Es entender el material, respetar la forma original y saber cómo llevar ese trabajo a un sistema reproducible sin perder calidad.
Ese es el enfoque con el que trabajamos: tradición artesanal apoyada por procesos semi industriales, para que cada proyecto tenga la solución que necesita, ya sea una única pieza o cientos de ellas.



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